Generación Yo-Yo: La entrevista

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Hace unos meses participé en una entrevista para yo dona, con varios expertos sobre la generación me-me. Dentro de una entrevista, como es normal, la trascripción se adapta al huequito que nos dan a cada uno. Tengo que decir que se trasladó bastante bien lo que comenté con el redactor, cosa que es de agradecer.
Aún así, como siempre, esas ganas de matizar, hacen que comparta la reflexión completa aquí.
Espero que os guste y, sobre todo, que opinéis!
 
¿Crees que los jóvenes españoles padecen  el mismo problema: narcisismo e indolencia entre los jóvenes? ¿O la crisis
económica está variando esas tendencias?
 
A la generación Me (yo-yo), los que actualmente tienen unos 16 años, desde luego que sí. Se trata
de un tema de estancamiento evolutivo.
En realidad, somos narcisistas por naturaleza, desde que descubrimos que ese que está en el espejo es uno mismo, nos convertimos en el centro de nuestra vida. Superar esa etapa es fundamental para avanzar, para dar pasos en torno a la relación con los demás y con nosotros mismos, nuestra identidad.
Si no superamos esa etapa, no maduramos. Entendernos en relación con los demás, aprender a ser generosos,
dejar de ser el centro del mundo nos ayuda a tener perspectiva.
Lo que pasa con el tipo de educación y sociedad que hemos tenido, donde todo es posible incluso sin esfuerzo para ellos….no hay necesidad de ponerse en el lugar del otro, de aprender lo que cuesta que otro consiga cosas para mí, invierta en mí.
Posiblemente la crisis, a la generación yo les está provocando una situación de estrés, de rebeldía, derepente todo a su alrededor les dice NO…no lo entienden y no tienen instrumentos para enfrentarse a esa situación. No los tienen porque no se los hemos dado.
La crisis va a tener impacto en aquellos que ya van a nacer con un estilo de vida diferente: los
niños de la crisis. Ellos han nacido con el “NO SE PUEDE”, hay que ahorrar, hay que apretarse en cinturón….ellos van a tener que tirar del carro, vivir o ver vivir situaciones límite. No van a poder ir de vacaciones todos los años, ni a eurodisney con 2 años….por lo tanto, aprenderán a mirar a los demás, a empatizar, casi antes de lo que les corresponde.
Asumiendo que es un fenómeno global, ¿podemos culpar a la educación recibida en casa: chicos sobreprotegidos,
sobreestimulados, en los que se ha desarrollado una marcada seguridad en sí mismos que ha acabado en este ‘efecto secundario’?
 
Por supuesto que la educación tiene que ver. La sobreprotección y sobreestimulación son más bien
estilos de educación que cada adulto elige para sus hijos, por personalidad o por convicción.
Se trata más bien de las normas básicas de comportamiento, de la manera de vivir. Una generación de padres que ha ido mejorando sin parar ha ido modificando los valores de la sociedad, el sentido de la familia y, por lo
tanto, la misma educación. El tema de base es que el cambio de valores no ha tenido una traducción en el cambio educativo, ni en casa, ni en el colegio ni en el entorno social. Hay un parámetro educativo que ha influido mucho: la
inmediatez. A los niños, desde muy pequeños les estamos acostumbrando a tener una respuesta inmediata, es decir, fácil, a sus requisitos.
Lo online ha tenido mucho que ver en esto, algunos ejemplos:
  •      Un niño quiere un juego: si tienes un ipad, lo tienen en menos de un minuto.
  •      Quieren ver sus dibus favoritos: ya no tienen que esperar a que en la tele esté programado, pueden ver lo que quieren en la tele o en un dispositivo móvil.
  •      Quiere una camiseta…la compramos online en un minuto, eso sí, cuando les llega la camiseta a casa ya no tiene tanta gracia.

¿Cuál es el papel de las nuevas tecnologías en este fenómeno social? ¿Han fomentado que sean más individualistas y más
ajenos a una realidad global?
 
Las nuevas tecnologías como tales, no son el problema ni siquiera el dispositivo, el problema real es
cómo les estamos enseñando a utilizarlas: realmente no les enseñamos a utilizarlas, simplemente les damos un dispositivo, les damos tecnología sin ningún control y a veces sin saberlo.
Les ofrecemos experiencias individuales con las TICs desde muy temprano: no es difícil ver a un niño de
dos años con un ipad él solo, incluso con cascos….si hacemos esto luego no nos podemos quejar de que se metan en su cuarto con su móvil o con la consola.
Las nuevas tecnologías, como padres, las hemos dejado de lado, cuando realmente para ellos se trata de
una vía que se suma a su experiencia vital, a su día a día. Son una de las pocas experiencias vitales en las que los adultos no pueden darles una referencia. Es igual que cuando la televisión se incorporó masivamente a los
hogares. Pasaron más de 10 años para que se dieran ciertas normas educativas en relación con su uso, normas que ahora tenemos integradísimas (no ver la tele más de X horas diarias, no acercarse a más de X m, nononono) y que los jóvenes conocen.
Ellos controlan más la tecnología que nosotros, eso la hace doblemente atractiva, porque son experiencias que no tienen porqué compartir con un adulto.
Por lo tanto, SÍ, la tecnología fomenta el individualismo en relación con los adultos, pero es un medio de socialización con los iguales.
Por otro lado, no creo que sean ajenos a una realidad global, creo que eligen la realidad que más les conviene y eludir la que menos les conviene.
¿Las redes sociales han contribuido al poder crear en ellas su propio mundo en el que se sienten especiales, incluso
microfamosos?
 
Las redes sociales y su uso a través de dispositivos móviles son la verdadera revolución. Efectivamente las redes sociales tienen algo muy muy especial: no hay adultos, no hay normas, no hay ningún padre pesado diciendo lo que hay que hacer y lo que no. Pueden elegir quién entra y quién no.
Para ellos es un paraíso por eso, por la ausencia adulta. Como todo entorno social, ayuda a la conformación de la propia identidad y de la socialización. Pero es un entorno desconocido para ellos también. Meter la pata en ese entorno puede suponer un gran problema social y personal.
Ellos se sienten igual de especiales que en cualquier otro contexto social, vuelcan sus ilusiones, sus miedos…buscan el reconocimiento social, la aceptación.
Las redes sociales les aportan una manera diferente de hacerlo, de encontrar ese reconocimiento y aceptación social: las
fotos, los “megusta”, los comentarios …..esto está muy bien cuando hay “me gustas” pero ¿y cuando hay rechazo? ¿quién lo controla? ¿quién lo gestiona? El cielo se puede convertir en un infierno.
En las redes sociales pueden ser “amigos” de sus ídolos, sean quienes sean, eso les da una especie de cercanía al ídolo que es impensable en los contextos presenciales. Ellos eso lo conciben como una verdadera amistad, lo que dispara su imaginario, conocen la vida de esos ídolos, saben lo que hacen en su día a día, eso les acerca a ellos
aún más….eso hace que la imitación vaya más allá de la manera de vestir, la desplaza a desear y hacer lo posible por tener ese mismo estilo de vida….cueste lo que cueste.
No conseguirlo en el día a día se convierte en una frustración constante.
El riesgo de un mundo sin adultos.
¿Los medios de comunicación contribuyen al hacer de la moda y la fama casi una forma de vida en la que se tienen que ver
reflejados los jóvenes?
 
Por supuesto. Los medios de comunicación trasladan lo socialmente aceptado y lo socialmente repudiado.
Desde hace unos años,  apuestan por un modelo que refuerza el valor de lo inmediato, de la fama y la riqueza fáciles,
denigrando valores como el esfuerzo.
Esto es tremendo: ser famoso como objetivo vital, querer ser deportista de élite no por el amor al deporte o por el esfuerzo sino por la riqueza.

Los ídolos están cambiando y cada vez se parecen más a un pretendiente de “mujeres y hombres” o a un participante de un reality que a otra cosa.

También es cierto que,de nuevo, la responsabilidad es de los adultos: ¿cómo no les enseñamos que eso no es un
modelo de vida? ¿cómo permitimos que toda la programación gire en torno a eso?¿cómo les dejamos verlo sin estar con ellos, sin filtrar los contenidos….? Es muy fácil hacer atribuciones externas, somos responsables.

¿La Generación Yo-Yo también puede aportar  valores positivos, por ejemplo más solidaridad hacia su entorno, una mayor
reivindicación ante la injusticia impulsados por esa idea de ser individuos antes que masa?

El narcisismo tiene como base al individuo, a uno mismo o a su grupo más cercano, el de iguales. La generación Me no reivindica, espera que las cosas mejoren y se pongan a su favor.
En la coyuntura actual esa tendencia está cambiando, no hay nada como la necesidad para mover los valores y casi obligar a arrimar el hombro….el individualismo como única opción conocida de estilo de vida es un poco cerrada, tienen que abrirse a otras realidades para, por último, poder elegir: yo o yo con los demás.

¿cómo son los jóvenes que llegan a ocupar un puesto de trabajo?
 

Esta generación se acerca al mercado laboral con unas expectativas algo sesgadas. Es lo que han conocido: abuelos que, de la nada, fueron a mejor. Padres que consiguieron grandes logros económicos para la familia, que pudieron dar un buen nivel de vida a sus hijos….ellos parten de esa realidad: de ahí a mejor.

La psique humana no está preparada para ir a peor, siempre se quiere mejorar, por eso parece que llegan exigiendo, pero esque la generación anterior ha conseguido unas condiciones muy buenas.

No olvidemos que hasta hace bien poco, un joven de 18 años podía, sin estudiar, ganar un muy buen sueldo, por encima del de un licenciado casi parten de ahí. Nadie les ha explicado que eso no es así, nadie les ha explicado el
cambio, nadie les ha ayudado a gestionar su expectativa….
Podemos pensar que esta generación es tecnológicamente avanzada, que llega a la empresa con una ventaja
competitiva enorme y que no tienen ningún problema para adaptarse.
Bien, a veces esto no es así. Efectivamente tienen un conocimiento de los dispositivos, del “aparato”, bastante bueno. Pero no tienen la actitud adecuada: no saben comunicarse adecuadamente a través de las nuevas tecnologías, ni siquiera a través del email (que, por cierto, cada vez usan menos).
También tienen serias dificultades con la utilización de las redes sociales específicas para la empresa. En la empresa
las redes sociales se utilizan para compartir información, para ser creativos, se solicitan usuarios activos, avanzados…y esto requiere que conozcan unas normas básicas de educación y de comunicación con sus compañeros, clientes, proveedores, etc.
Existe otro aspecto
importante a tener en cuenta: la IDENTIDAD DIGITAL. Cuando un joven llega a una empresa hoy en día, su identidad digital normalmente es pública. Los jóvenes no filtran, lo comparten todo o casi todo y para cuando se quieren dar cuenta, no pueden
dar marcha atrás, tienen toda su vida en la red.
No es raro encontrar universitarios en últimos años de carrera que quieren “Borrar” su vida digital anterior porque no quieren que futuros empleadores lo vean todo. Porque tengamos por seguro que esos empleadores van a buscar en las redes sociales.
Lo más importante es que los adultos asumamos nuestro papel y lo apliquemos, que enseñemos desde pequeños un buen uso de las TICS, que nos impliquemos y que no huyamos de ellas.
Se dice que la generación ME es una generación perdida. Lo mismo se dijo de la generación X, de los
nini….bueno, por fortuna, la generación ME tiene su cara: la generación WE….
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Sobre la autora

Mertxe Gordillo

Soy una constante "aprendiza de la vida" y una apasionada del aprendizaje, de la pedagogía y de la tecnología, con las que llevo conviviendo prácticamente toda mi vida profesional. Por eso, tecnología con corazón. Conoce lo que me mueve, mis inquietudes y los eventos en los que participo en el apartado Sobre mi.

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