Dispositivos móviles en el aula

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Cada vez es más habitual oír hablar de las aplicaciones de los dispositivos móviles en el aula. A los tablet se les ha visto una aplicación casi inmediata: son dispositivos ágiles, con suficiente capacidad y hay desarrolladas multitud de aplicaciones que pueden servir para adquirir o reforzar conocimientos adquiridos en el aula. 
 
Por destacar algunas:
  • Leafsnap: esta aplicación gratuita es capaz de identificar especies a través de las fotos de sus hojas, utilizando un sistema de reconocimiento visual desarrollado por la Columbia University, University of Maryland, and Smithsonian Institution.

  • ielements: nos presenta la tabla periódica de elementos, fácilmente consultable. Se acabaron las hojas sueltas, las fotocopias en color….
  • Planets: es una guía de planetas en 3D, con un planetarium incorporado. Nos sitúa los planetas y las estrellas en un plano real, desde donde estamos en cada momento.
  • ¿Cuánto sabes de historia? Un “serious game” que nos plantea preguntas sobre hechos que cambiaron la historia, poniendo a prueba nuestros conocimientos 
Otra de las grandes ventajas de las tabletas es que son un soporte ideal de libro digital, permiten interactividad y comunicación.
 
Sería genial poder sustituir los pecés de las clásicas aulas de informática por otro tipo de dispositivos. O los libros de texto, que se quedan obsoletos en poco tiempo, por libros digitales, que se actualizan sin que el usuario lo note y su bolsillo menos aun. Sería una gran inversión.
 
Hay varios problemas que impiden la integración de estos dispositivos en el aula. 
  • El principal son las editoriales, ancladas en un modelo ancestral del que no quieren o no saben salir. Lo máximo que ofrecen son complementos en CD o DVD, tecnología del todo obsoleta. La mayoría de los portátiles del mercado ni siquiera llevan lectores ya. El USB los ha sustituido hace tiempo. Y ahora lo hacen, cada vez más, las app.
  • Otra dificultad viene del propio sistema: adaptar las unidades didácticas teniendo en cuenta estos nuevos soportes, la necesidad de investigación en aplicaciones idóneas, en definitiva, la formación del propio profesorado, etc. resulta prácticamente inasumible.
No estamos preparados para tanto cambio, pero la realidad lo trae consigo, así que, o vamos gestionando el cambio o la educación se quedará una vez más por detrás de la realidad.
 
Todavía estamos en la fase de decidir si en el aula el móvil debe estar encendido o apagado, si aceptamos a los alumnos como amigos en nuestro Facebook (a veces ni esto, porque un gran porcentaje de profesores no tienen perfil de Facebook). 
 
El móvil está tan presente en el día a día de los chavales, a partir de una edad tan temprana, que parece  hasta increíble que no esté incorporado de una manera natural en su día a día escolar, incluso en el mismo aula. Veamos algunos ejemplos:
Estoy convencida de que el camino es integrar el móvil, con internet, en el aula, porque prohibirlo no lleva a nada. Ojo! no soy partidaria de hacerlo sin más, paso a paso, con una planificación clara, pilotando experiencias, sacando conclusiones y estableciendo mejoras. El miedo es fruto del desconocimiento, conociendo experiencias y aplicándolas, es más fácil obtener resultados.
El colegio, como los padres, como todos, debe estar a la altura de los tiempos. Tenemos que darnos cuenta que alejarnos de la realidad de los jóvenes, nos resta autoridad educativa frente a ellos. Nos alejamos de su mundo, y eso no puede ser bueno.
 
Frente a esto, entiendo las posturas en contra. Hay quien me dice: “eso es como si llevaras droga a clase e incitaras a su consumo”. Es verdad, no sé si llevaría drogas a una clase, pero sí llevamos a personas que viven sus consecuencias, les ponemos ejemplos tétricos, les asustamos y las hacemos increíblemente atractivas para ellos. Después de muchas décadas de trabajo de prevención, no se ha logrado limitar su consumo, por lo tanto, esta táctica podemos decir que no es empíricamente válida. 
Probemos otras! 
El caso de las redes sociales no sé si es equiparable al de las drogas pero sí igual de serio. Transmitir miedo no nos sirve en este caso, porque no tenemos conciencia de la consecuencia, no la palpamos, por eso, quizá, siendo inclusivos, les podamos orientar hacia un uso responsable y consciente, que es, seguramente, de lo mejor que podamos hacer por ellos, por todos.
 
 
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Sobre la autora

Mertxe Gordillo

Soy una constante "aprendiza de la vida" y una apasionada del aprendizaje, de la pedagogía y de la tecnología, con las que llevo conviviendo prácticamente toda mi vida profesional. Por eso, tecnología con corazón. Conoce lo que me mueve, mis inquietudes y los eventos en los que participo en el apartado Sobre mi.

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